Mano a mano con Verónica Garea

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Por Lic. Daniela Bentivoglio para http://revistanyt.com.ar/

En exclusiva para revista Naturaleza & Tecnología, la referente científica y Directora Ejecutiva de Fundación INVAP reflexiona sobre el potencial de la ciencia y la tecnología, el sector nuclear argentino como motor de desarrollo y el rol de la mujer en estos entramados.

-Más allá de la coyuntura particular en la que nos encontramos hoy, ¿cómo evaluás de acuerdo a tu experiencia el potencial de la ciencia y la tecnología argentinas como motor de desarrollo y su capacidad para resolver problemáticas de distinto origen?

Argentina tiene una larga historia en ciencia, con tres premios Nobel formados en su sistema científico. La ciencia argentina ha demostrado estar a la altura de la ciencia internacional. Lo que nos ha resultado difícil es la vinculación y transferencia del conocimiento a la esfera productiva: por un lado, la industria argentina no ha tenido la tracción y la demanda necesarias para estimular esta transferencia; por otro, el sistema científico no ha logrado -excepto en casos muy puntuales- mecanismos de vinculación ágiles y eficientes con el sector productivo. Ejemplos de casos de éxito se encuentran en la industria nuclear y en la agroindustria, sectores en los que se han dado desarrollos basados en conocimiento que han llegado a etapa productiva de manera exitosa, exportando tecnología compleja y aportando valor a la economía. ¿Cómo se puede traducir esta experiencia a otros sectores? Necesitamos entender esos procesos para poder usarlos en otras áreas del conocimiento. En materia de transferencia de conocimiento al sector social, hay mucho trabajo de campo e iniciativas puntuales, como el trabajo de universidades con organizaciones de la economía popular y los Proyectos de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS) establecidos por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Pero no hay tampoco una transferencia sistemática de conocimiento. El sector de la economía popular debe ser reconocido como un campo donde la innovación es posible y necesaria, y la co-creación de mecanismos entre el sector científico tecnológico y el sector de la economía popular es imprescindible. “LA CO-CREACIÓN DE MECANISMOS ENTRE EL SECTOR CIENTÍFICO TECNOLÓGICO Y EL SECTOR DE LA ECONOMÍA POPULAR ES IMPRESCINDIBLE” Finalmente, el sector científico tiene mucho que aportar a la definición de políticas públicas basadas en la evidencia. La actividad del sector durante la pandemia COVID-19 es un claro ejemplo. La política pública basada en la evidencia es imprescindible en el mundo complejo que nos toca navegar. Creo que hay mucho potencial en el sector CyT argentino y que este potencial de contribuir con la respuesta a problemas complejos, como los problemas ambientales y sociales, debe ser aprovechado.

-¿Cuál es el aporte de la Fundación INVAP en esa línea?

La Fundación INVAP se presenta como articuladora de proyectos complejos donde actores públicos, privados y sociales interactúan para lograr objetivos definidos por los habitantes de los territorios. El diseño de los proyectos incluye la co-creación de soluciones, sin fórmulas mágicas ni bajadas de línea milagrosas, sino con un enfoque basado en la escucha, el diálogo y la cooperación. Creemos que con humildad y trabajo en conjunto siempre se encuentran soluciones más sustentables que con recetas mágicas y enlatados talle único. Llevamos la mirada del proyecto a medida desarrollada por INVAP SE -nuestro fundador- al terreno social. Y somos firmes creyentes en el valor del tejido de entramados de colaboración. Como ejemplo tenemos dos programas: Emprendé ConCiencia y Bioenergía Andina. Emprendé ConCiencia ya va por su cuarta edición en colaboración con el Ministerio de Desarrollo Productivo y el acompañamiento del Grupo San Cristóbal. Es un programa para emprendedores de base científica con impacto social, de todo el país, que reciben mentoreo de personas del ecosistema científico de Bariloche en los aspectos técnicos y capacitaciones en los asuntoa de negocios y de impacto. Es de los pocos (sino el único) programas de emprendedorismo basado en la colaboración y no en la competencia, y en el que no se le pide nada a quien emprende más que compromiso y trabajo. Unas quince emprendedoras y emprendedores de todo el país pasan dos semanas en Bariloche recibiendo mentoreo personalizado de especialistas técnicos y, a continuación, un proceso de co-creación en territorio durante tres meses. De los más de 40 proyectos que pasaron por el programa, más del 40% está ya en etapa comercial. Bioenergía Andina, por su parte, es un proyecto que busca resolver de manera articulada el problema de calefacción de los hogares más vulnerados de nuestra región y el de la acumulación de residuos forestales que representan un riesgo de incendio. Después de un largo período de diagnóstico se propuso una solución integral que incluye el tratamiento de los residuos para su utilización como combustible, la tecnología segura y eficiente de combustión de esos residuos y la aislación térmica de los hogares para retener el calor generado. Estas soluciones son provistas por tres unidades productivas, gestionadas por cooperativas de trabajo, que están en etapa de puesta en marcha. El programa es financiado en esta etapa (que finaliza el año que viene) por BIDLab.

-Anteriormente destacabas a la industria nuclear argentina como caso exitoso de la transferencia del conocimiento a la esfera productiva. ¿Qué más podrías agregar sobre el potencial del sector?

A nivel nacional el sector nuclear es estratégico: con sus 70 años de historia ha demostrado que, dadas las condiciones adecuadas, Argentina puede poner en acción el triángulo de Sábato [N. del E.: triángulo conformado por Estado – Ciencia y Tecnología – Sector Productivo]. Por otro lado, en el contexto del cambio climático, la energía nuclear es indispensable para la descarbonización de las matrices de producción de electricidad. Argentina cuenta con el conocimiento y la experiencia para aportar tecnología nuclear al país y al mundo. Para esto es fundamental la promoción de proyectos como el CAREM y reactores pequeños modulares (SMR por sus siglas en inglés). Por las características de las energías renovables (intermitentes y desfasadas con la demanda) es necesario tener energía de base que no emita CO2 y esa energía es la energía nuclear.

Foto: www.americaeconomia.com

-Amén de los beneficios que detallabas, la energía nuclear suele ser blanco de críticas que muchas veces parten del prejuicio. Desde tu lugar de experta y la cercanía que por tu trabajo construiste con la comunidad, ¿cuál debería ser la estrategia con el público que la rechaza? Una pregunta difícil que tiene todo un campo de estudio que intenta responderla: la percepción de riesgo. Hay un déficit de comunicación por parte el sector nuclear que lleva al desconocimiento de los temas básicos de la tecnología nuclear, como que un reactor no tiene nada que ver con una bomba. Y hay también un manejo sensacionalista de la información que lleva a que se exageren las consecuencias de los accidentes que han ocurrido, como Chernóbil y Fukushima. Es necesario comunicar más y mejor, incluir la tecnología nuclear en los programas de educación, tener claro que los Simpsons no son un documental y generar espacios de diálogo donde se escuchen las preocupaciones del público y se pueda dar información para responder a ellas.

-Como parte de Women In Nuclear Argentina y miembro del FONIM (Foro Nacional Interdisciplinario de Mujeres, Ciencia, Tecnología y Sociedad), ¿qué evaluación hacés sobre el rol de la mujer en el sistema científico en general y en el nuclear en particular?

Las mujeres somos mayoría entre las personas que se gradúan de la universidad (61%), mayoría en los escalafones menores de las organizaciones científicas y tecnológicas, mayoría en la producción científica… y casi ausentes en puestos de decisión en el sistema CyT, tanto público como privado. Es necesario un trabajo transversal del tema género en el sistema CyT, que aborde las dificultades históricas de las mujeres, relacionadas en muchos casos con la economía de cuidado y la división sexual del trabajo que afecta nuestras carreras y no las de los de varones, así como la cultura machista que mantiene a las mujeres en actividades «de servicio» mientras promueve varones a puestos de responsabilidad. El sector nuclear, como la mayoría de los sectores que involucran ingenierías, es de los más impermeables a las mujeres. Las mujeres son un porcentaje menor de las plantas en general de las organizaciones y empresas del sector nuclear, y no hay mujeres en puestos gerenciales y de dirección. Esto es algo que hay que analizar y desarmar para poder establecer mecanismos que permitan diversidad en los puestos de dirección.

-Por último, ¿cuáles creés que son las cuentas pendientes de ambos sistemas, incluyendo la problemática de género?

Protocolos de acoso y violencia en el lugar de trabajo que realmente funcionen, deconstrucción de la cultura machista, mesas de género en las instituciones que aborden y gestionen el tema de la diversidad, gestión eficaz de la economía del cuidado y su impacto en las carreras, aumento de la participación de las mujeres en los puestos de dirección. Reformulación de la educación en ciencias en todos los niveles, promoción de las ciencias y las ingenierías entres las niñas y mujeres jóvenes, validación del rol de las mujeres en la historia de la ciencia y la tecnología… Hemos logrado mucho, pero hay mucho por hacer.

QUIEN ES VERÓNICA GAREA

En 1990 se graduó como Ingeniera Nuclear en el Instituto Balseiro. Durante los años 90 vivió en los Estados Unidos en donde realizó posgrados en el Rensselaer Polytechnic Institute y obtuvo una maestría en Matemática y un doctorado en Física de la Ingeniería. En INVAP desarrolló su carrera profesional como especialista en seguridad e impacto ambiental de sistemas tecnológicos complejos. Se desempeñó como consultora del Organismo Internacional de Energía Atómica. Es autora y coautora de estándares y guías para reactores nucleares de investigación, de artículos en publicaciones científicas y de numerosos informes técnicos. Madre de dos hijos, voluntaria social y defensora de los derechos de la mujer, es la Vicepresidenta de Women in Nuclear de Argentina y miembro del FONIM (Foro Nacional Interdisciplinario de Mujeres, Ciencia, Tecnología y Sociedad). Desde 1998 trabaja como voluntaria en organizaciones locales, nacionales e internacionales de defensa y promoción de la lactancia materna y la crianza temprana y en 2011 recibió una certificación internacional como consultora en lactancia materna. Brinda capacitaciones a profesionales de la salud en temas como lactancia y radiación, y lactancia y contaminación ambiental. Ha sido oradora en TEDx Bariloche y otros foros hablando sobre el valor económico del trabajo de cuidado y el impacto positivo de la lactancia y la crianza temprana sobre la sociedad.

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